sábado, 17 de diciembre de 2016

Ejercicios para prevenir la obesidad desde el nacimiento


Entre las pautas para estimular la actividad física hasta los cinco años, expertos recomiendan a los padres crear juegos donde los niños deban saltar, alcanzar y seguir objetos, presionar con brazos y piernas y moverse al ritmo de diferentes sonidos. 

En Chile un 18% de los niños que cursan primer año básico es obeso, mientras que entre los preescolares uno de cada diez presenta esta enfermedad. La situación no es muy diferente en naciones como Estados Unidos, donde este alarmante problema de salud pública ha llevado a la Asociación Nacional de Deporte y Educación Física (Naspe) a divulgar la semana pasada una guía de ejercicios para combatir el sobrepeso desde temprana edad. Las recomendaciones buscan estimular la actividad física desde el nacimiento hasta los cinco años, para así prevenir la obesidad en el futuro. Mary Rudisill, profesora del Departamento de Salud y Funcionamiento Humano de la Universidad de Auburn (EE.UU.) y coautora del reporte, señala que "cuando se adopta un estilo de vida que incluye actividad física precoz, se incrementa la probabilidad de que ese niño aprenda a moverse hábilmente, disfrute del ejercicio y desarrolle destrezas motoras a temprana edad. Todas estas condiciones aseguran su participación en posteriores actividades físicas". En su reporte, los autores sugieren que los niños de uno a tres años practiquen diariamente media hora de ejercicio dirigido, lapso que en los pequeños de tres a cinco años debe ampliarse a una hora. Ambos grupos deben además realizar 60 minutos diarios de ejercicio no estructurado (jugar, correr, caminar, etc.). Además, se aconseja a los padres proporcionar a sus hijos una dieta saludable y restringirles el tiempo que pasan sentados frente al televisor, los videojuegos y el computador. Cercana interacción Rudisill explica que los ejercicios requieren "que los papás interactúen con los niños desarrollando juegos que estimulen la agilidad, el balance, la coordinación ojo-pie, la fuerza y desempeño muscular y la flexibilidad". Las actividades incluyen saltar, correr, agarrar cosas, alcanzar y seguir objetos, presionar con brazos y piernas y moverse al ritmo de diferentes sonidos. Según explica la doctora, la estimulación motora temprana incide directamente en el desarrollo y crecimiento del cerebro y, por lo tanto, favorece un mejor aprendizaje y desarrollo de habilidades senso-motoras. Por ejemplo, "cuando un niño visualiza un juguete que es manipulado a través del aire por los padres, desarrollará habilidades de rastreo visual y avances en el área cognitiva. Diversos estudios relacionan estas destrezas con un mejor desarrollo de las habilidades de lectura en los niños pequeños", asegura. Asimismo, ejercicios como alcanzar y agarrar objetos estimulan la percepción táctil, mientras que tener la libertad de gatear y caminar permite al niño explorar su entorno, abriéndole más oportunidades de aprendizaje. Se recomienda a los padres que "no sobreexijan las actividades físicas de sus hijos y que respeten sus deseos y ritmo de aprendizaje. Además, si es necesario, deben transformar los espacios del hogar para prevenir accidentes. Por ejemplo, utilizar almohadas para delimitar los lugares de esparcimiento y proporcionar a los niños objetos no tóxicos y blandos"

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