sábado, 17 de diciembre de 2016

Cómo beber café de manera saludable


Además de ser levemente adictiva, esta bebida puede ser riesgosa para quien tiene problemas de hipertensión o taquiarritmias. Sin embargo, estudios epidemiológicos lo relacionan con bajos índices de cáncer de colon, enfermedades hepáticas, cálculos biliares y mal de Parkinson. Su aroma es altamente atractivo, incluso para quienes no gustan del café. Cualquier característica de este bebestible de consumo universal puede ser objeto de polémica, pero lo cierto es que en su breve historia este producto fue integrado rápidamente por culturas muy disímiles y hoy tiene un lugar destacado en cualquier sobremesa o en el simple descanso laboral . Al momento de hacer un diagnóstico científico de sus bondades y desventajas, el café parece resistirse y lo que se encuentra son estudios de tendencias, las que muchas veces se contradicen. Así, se habla de que puede provocar problemas cardiovasculares, cáncer pancreático o, incluso, dificultades reproductivas en las mujeres. Además, algunas variedades de grano han sido asociadas con un aumento del colesterol LDL, es decir, el que produce arteriosclerosis.

Pero el café también ha sido relacionado con bajos índices de enfermedades como cáncer de colon, trastornos hepáticos, cálculos biliares y mal de Parkinson. 

Según una revisión realizada por la Universidad de Harvard, estudios de distintos países relacionan el consumo promedio de cuatro tazas de café al día con una reducción de 50% en las enfermedades mencionadas.


Recomendaciones
Según el doctor Michael Leitzmann, epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, "es difícil hacer recomendaciones generales, porque el efecto del café en la salud parece variar considerablemente entre las personas". Para este profesional es importante tener en cuenta las condiciones de salud propias y, si es posible, pedir la opinión de un médico para saber si se puede consumir café y en qué cantidades.

El doctor Juan Carlos Prieto, profesor de Farmacología y Cardiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, advierte que se ha establecido que "la cafeína aumenta la frecuencia cardíaca normal, por lo que quienes padecen de taquiarritmias (aquellas que aumentan las pulsaciones) deben restringir o suprimir su consumo, pues el aumento de la frecuencia cardíaca puede descompensar a un paciente hipertenso al elevar su presión arterial.


Asimismo, el alto consumo de café se ha asociado con mayor incidencia de infarto agudo al miocardio". 


Dejando de lado el grupo de riesgo compuesto por hipertensos y por quienes sufren arritmias cardíacas con aumento de pulsaciones, al resto de la población se le recomienda un consumo moderado de café, equivalente a dos tazas al día y, en ningún caso, más de cuatro.


Instantáneo y descafeinado

El consumo matinal de café es el más extendido, debido a que estimula el sistema de vigilia del cerebro mejorando la atención, la concentración y la capacidad de reacción.
No existe evidencia de si el café instantáneo o el descafeinado son más dañinos que el de grano, pero se sabe que que una taza de este último tiene 80 a 90 mg de cafeína, mientras que el instantáneo contiene 60 mg y el descafeinado alcanza apenas a los 3 mg. 


Es importante considerar que otros bebestibles también contienen cafeína: una taza de té contiene 40 mg, cantidad similar a la de una lata de bebida cola. 

El café descafeinado se recomienda especialmente para la tercera edad, ya que en esa etapa de la vida los sistemas enzimáticos del hígado que metabolizan la cafeína están virtualmente agotados. Esto es válido sólo en caso que el adulto mayor no tenga problemas estomacales, ya que tanto el descafeinado como el café de grano y instantáneo producen acidez.

Adicción
Algunos estudios han señalado que ciertos componentes del café que poseen acción antagonista opióide harían que su ingesta mejore el humor y produzca estados de bienestar, además de hacer al organismo menos propenso al consumo de alcohol y drogas. 

Sin embargo, el doctor Prieto señala que "no es cierto. Por el contrario, puede acompañar estas adicciones. Al café se le reconoce un débil potencial adictivo y su consumo produce tolerancia, por lo que la persona bebe cantidades crecientes para obtener los mismos efectos, con lo que puede llegar a consumir siete u ocho tazas al día".
Los argumentos contradictorios seguirán acompañando al café. Mientras tanto, los expertos recomiendan sentido común para quienes gustan del café, es decir, consumirlo con moderación y, si su corazón se altera cuando lo toma, es mejor que se limite a disfrutar su aroma.

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